martes, julio 07, 2009

Manifiesto

Antes de que sea tarde. Tenemos que hacer nuestro horizonte. El de las postales que mandaste desde Ezeiza, papá, tiene los colores gastados. Mamá, convoca más un pastor evangelista que tus sueños postadolescentes de liberación. Ellos buscaron palabras nuevas y armaron hasta en los pabellones. Los únicos que tenemos el cielo vencido somos nosotros. No se preocupen en quemar las naves, ya no sirven para nada. Ni siquiera para volver. No hay nada que conservar. Hay que soltar las amarras. Ir a otros lugares. Hay que mutar. Somos anfibios que todavía no podemos sobrevivir en una nueva tierra. Tenemos que crear nuestra barbarie, ser más rápidos que ellos. No es juvenilismo, no. No tiene que ver la edad, tiene que ver con hacia donde va la mirada. Si te das vuelta te convertís en una estatua de sal. El mundo está fuera de quicio. Todo se tambalea. Yo no quiero quedarme quieto.

miércoles, julio 01, 2009

Algunas cosas

Quiero decir, pensar el 28 de junio no debe llevar ni a una reunión de AA ni a un juicio de Moscú revisited. Tampoco a la actitud necia de culpar a "los intendentes del Conurbano" (al respecto, mirar las cifras que postea conurbanos.blogspot.com) o al ya mítico "giro a la derecha" que en un año y medio habrían emprendido millones de votantes que en el 2007 votaron a Cristina.
La elección se perdió ahí, en esos millones de votantes "independientes" que esta vez eligieron por diversas razones votar opciones, a mi juicio, horribles pero a las que evaluaron mejores que este gobierno. Pensar que los votantes de De Narváez o del Acuerdo Cívico son gorilas que salen por las noches a escribir "viva el cáncer" o que son títeres del Consenso de Washington es no entender nada, y es, al mismo tiempo, entregarse al placer culposo de la autocompasión en la derrota. El kirchnerismo existió y fue posible y ganó elecciones gracias a los votos de mucha de esa gente. La posición más realista en pensar como recuperar a esos sectores que no cuestionan el grueso estructural del "modelo" sino que se han distanciado por errores propios, por el desgaste natural de cualquier gestión y, obviamente, por el aprovechamiento que la oposición hizo del malestar social. En la política, como en los deportes de competencia, también juega el otro.
Me quedé pensando en las líneas que tira Martín en el post que linkeé abajo: ¿en seis años de gobierno no se formó ningún cuadro de confianza y con solvencia técnica capaz de reemplazar a Guillermo Moreno? Y ya sé que Moreno se convirtió en una sinécdoque del gobierno que utiliza la oposición para atacar in toto la intervención del Estado en la economía. Ya lo sé. Pero la cuestión es que a esta altura trae muchísimos más problemas que ventajas. A esta altura la permanencia de Moreno (update: acaba de renunciar Jaime) es un regalo a la oposición.
Después la seguimos.
Yo quisiera que esto se forwardee mil quinientas veces a las computadoras de "el poder", por usar una metáfora berreta. Y también a las computadoras de los amigos, de los medio-amigos, de los conocidos que alguna vez (2005, 2007) votaron K, y a los que nunca los votaron pero uno sabe que, en el fondo, están más de este lado que de aquel.
Hay que salir del microclima en el que muchos entramos en el 2008 cuando se dió la confrontación con el campo. Sirvió, y mucho. Está bien. Se dotó de profundidad y consistencia un discurso, se levantaron viejas banderas, muchos sectores asistieron a un curso acelerado de "actualización doctrinaria", se construyó, en síntesis, un espesor ideológico del que carecía el kirchnerismo en sus primeros años. Pero con eso no alcanzó, con eso apenas se llegó a tocar las fibras sensibles de los que estaban preparados o predispuestos para recibir el flechazo ideológico. Digamos, el kirchnerismo debe salir ahora, desde la derrota, a plantearse las cosas con la mirada que tenía en el 2003: convencer, volver a ganar apoyos, intuír cuales son las nuevas demandas sociales y darles respuestas concretas. Tanto a los sectores populares como a los segmentos de clase media "progre" el kirchnerismo debe volver a demostrarles que puede desde el gobierno cambiarles un poco la vida en el mejor sentido. Sí, obvio, están las contradicciones, están los límites y estás los factores de poder que tratarán de impedir que el gobierno retome la iniciativa, pero todo eso no quita que el kirchnerismo sigue siendo gobierno y que tiene, todavía, a su disposición los recursos (económicos y políticos) para volver a ser mayoría.

martes, junio 30, 2009

Lo que viene

Lo de abajo salió excesivamente optimista para el contexto y para la depresión que tenía el domingo. Ok, no quería ponerme demasiado personal, contar que me metí en la cama a mirar al pelado de C5N con su pantallita interactiva en mute, mientras sonaba en la computadora Adagio en mi país de Zitarrosa, una especie de licencia poética setentosa a la que sucumbí intentado evocar por unos minutos la Gran Derrota Gran de la generación perdida. La verdad es que la sensación íntima que tengo es que lo que viene es horrible: Cobos, Reutemann, Macri, De Narváez, gente espantosa, de cartón, con discursos mezquinos, exitosos, gente sin pathos.
Creo que no soporto más esa palabra que se puso de moda desde el año pasado: "consenso". ¿Qué mierda es eso? La escucho, confieso, y se me vienen encima imágenes de muchos garcas alrededor de una larga mesa, posando para las cámaras porque todo está cocinado ya. El consenso es a 2009 lo que la ética fue a 1999. La contraseña vacía donde se reconocen los que forman lo peor de este país, y los cooptados por el síndrome de Estocolmo que les hacen de comparsa. No puedo creer que gente inteligente argumente su posición política usando esos términos, abogando contra la "soberbia" y otros sinónimos que reducen la política a una "lucha de almohadas".
Mi trosco interior me sugiere que se vayan todos a la mierda, pero estoy demasiado cortado por la civilización como para decirlo. Vox Populi Vox Dei, me repito mientras Pino en la tele saluda con su boina de geronte bohemio a los compañeros y habla por enésima vez de la Barrick Gold. Suficiente.

Los años de Kirchner


Cuando a las nueve de la noche de ayer empezaron a caer los cómputos oficiales, todos le prendimos una vela a esa nueva Tierra Prometida: el segundo cordón del GBA. Por nuestras mentes pasaban las imágenes de esos territorios devastados, esos bordes de la Gran Ciudad, que contenían la salvación de "el Proyecto". Una irónica metáfora del devenir de estos intensos años kirchneristas que comenzaron con la idea obamista de unir lo mejor de la progresía "blanca" con la dureza de los territorios de relegación de las grandes ciudades; y terminaron (terminamos) refugiados sólo en la esperanza del conurbano.
Quiero decir, ese proyecto inicial de Kirchner fue lo mejor de Kirchner. Y el mayor mérito de Kirchner fue seguir peleando hasta el final, seguir colocando la política (la discusión, la pelea, la crispación, sí) en primer plano. Kirchner es mejor que la sociedad que le tocó gobernar, pero eso pasa casi siempre con los políticos de vocación. Pero hay que admitir los errores, hay que admitir que en un año y medio se fueron tres millones de votos y que un personaje ignoto como De Narvaéz le ganó la provincia de Buenos Aires nada menos que a Néstor Kirchner.
En ese sentido la conferencia de prensa de Cristina me pareció muy pobre, excesivamente concentrada en mostrar una "normalidad" que cualquiera que haya estado ayer frente al televisor (y aún más en el bunker del FPV) sabe que no es cierta. No se trata de mostrar debilidad sino, apenas, de reconocer que las cosas no salieron nada bien y que la batalla en los términos que planteó el gobierno se perdió.
¿Fin de ciclo? Sí, sin duda nada será igual y ya asoman las caras pálidas de los presidenciables 2011. Pero no diría, no caería en la actitud imbécil de culpar a la sociedad y buscar el mitológico "giro a la derecha". Me preocupa más hacer la genealogía de esta derrota, ver cómo desde diciembre de 2007 los vahos del microclima impidieron ver las transformaciones sociales paridas por el kirchnerismo en estos seis años. Ahora queda entonces, en medio del reflujo, volver a sintonizar con aquellos sectores que se distanciaron del kirchnerismo, reconocer los límites sociales y juntar fuerzas para poder ir extendiéndolos de a poco. Ojalá se pueda.



sábado, junio 27, 2009


Progresismo blanco - Progresimo negro

jueves, junio 25, 2009

Patético

¿Quieren ver cómo es un votante de Carrió? Pasen por acá. Mientras lo leía tuve la vaga sensación de estar frente a una cargada muy elaborada, pero no, parece que es en serio.

Bueno, peores son los kirchneristas. Esa banda de impresentables que salen en televisión, los Scioli, los Randazzo, los Fernández, los Conti, banda de facinerosos, resentidos y violentos a los que uno sabe capaces de cualquier mentira, de cualquier apriete, de cualquier acto autoritario y de la más repugnante obsecuencia. Es muy difícil no ver a esa gente de otra manera. Hay que ponerse una venda para no darse cuenta de lo que significan esos tipos.


Dos viejitos retirados frente al mar, rumiando la bronca porque el mundo es demasiado estúpido como para no apreciar las virtudes (ah, el honestismo) republicanas, resignados a una nueva jornada triste donde el país les de la espalda. Y bueno, que le van a hacer, no todos pueden disfrutar de ese ocio tan placentero, matizado con fotos de atardeceres y lecturas de alta cultura. Algunos viven en el mundo real donde palabras como salarios y obras públicas tienen algún peso, algunos se acuerdan todavía de los abismos "progresistas", del final violento de la época de los políticos que "consensuaban" y "dialogaban" y no truchaban las estadísticas del INDEC ni siquiera para desmentir el número de muertos que dejaron en la Plaza de Mayo, hace no tanto tiempo.

Pero está bien, en 48 horas sabremos lo resultados, yo lo único que pido es que el amigo Pino, ese que nos dio películas con Goyeneche cantando en medio de una máquina de humo, nos haga el gran favor de dejar en la puerta a uno de los personajes más nefastos de los últimos años, aquel del cual se dice en San Clemente:

Carrió es la única política puede hablar sin contradecirse, porque tiene un camino, una ética y una lógica. Entonces, es raro que se equivoque. Su discurso es sincero, audaz y fluye con naturalidad. Siempre es creativo y sorprende, aunque no se aparta de una línea rectora que la guía.

Risas. Infinitas risas.

lunes, mayo 25, 2009

Cómo no vivir juntos

Linda nota sobre el "deterioro" del glamoroso Puerto Madero, ese proyecto insignia de la gentrificación urbana del menemismo (que fue como política nacional, en resumen, una gentrificación a escala macro social). En fin, como decía el sociólogo ex sartreano ex contornista Sebreli, el infierno de unos es el paraíso de otros.


miércoles, mayo 20, 2009

Champagne

Yo no creo que vuelva el 2001 si pierde K, pero viendo estas fotos hay un hambre de menemismo dando vuelta...

lunes, mayo 18, 2009

En la calle codo a codo...

Reynaldo Sietecase logra la proeza de escribir dos veces una misma necrológica. Algo para el Guinness.

jueves, mayo 07, 2009

Ustedes ven tránsito parado, nosotros el movimiento.

miércoles, mayo 06, 2009

Pobres negros

El día de mañana le contaremos a nuestros hijos: "fue en el otoño que pasamos mirando la campaña por Canal 26". Un signo sutil de los tiempos que corren, que enlaza la territorialización de la política con el lugar preponderante que ocupa el GBA en el discurso político. De todo esto da cátedra el maestro Manolo en su blog, que para los porteñitos blandengues como yo es un curso acelerado de inmersión en ese espacio geográfico, anímico, mental, cultural y político que es el conurbano. Se habla tanto del conurbano por estos tiempos. ¿Es el Desierto del siglo XXI? Ese que se pensó en el siglo XIX como despoblado cuando estaba pleno de intercambios, de significados; ese contra el cual se construyó la idea de nación moderna y que le dió a la literatura argentina tres de sus mejores obras. Algo de eso puede haber, aunque mejor no exagerar el símil.

Hoy Ricardito Alfonsín, el hombre que perfecciona todos los días frente al espejo del baño el vibrato de la voz paterna, decía que el segundo cordón del GBA es un espacio prepolítico. No lo gloso, lo cito textual. No leyó la entrevista a Merklen que posteamos el otro día, o si la leyó no le importó, da lo mismo. El discurso del clientelismo es fuerte. Es una de las piedras sobre la que se sostiene la autoestima de la clase media, que le permite mantener su visión de eterna incomprendida en este "país de mierda".
Más política Lilita Carrió, que estaba al lado de Alfonsin Jr., lo cruzó con un sermón sobre su inmenso amor a los pobres, sobre la sensibilidad, sobre que ella ganó en las mesas femeninas de José C. Paz. Lilita sabe: la clase media quiere el discurso de los "clientes" arreados como ganado, pero también quiere la esperanza de que ese inmenso espacio que imagina homogeneamente miserable - el GBA - puede ser reconquistado para la civilización. En cada votante de la CC hay un pedagogo que, luego de pasada la calentura con los "negros de mierda", reflexiona y dice: "esto se soluciona con educación, con cultura cívica".

Se me ocurre, no sé porqué, otro simil literario: la clase media oscila entre "Las puertas del Cielo" de Cortázar y la "Carta abierta a la patria". Entre la infinita frustración ante los pobres que no saben comportarse y la añoranza de un país que todavía "puede ser". Pero sin muchas esperanzas.

lunes, mayo 04, 2009

Estado y sectores populares

Entrevista imprescindible a Denis Merklen que hace foco en una cuestión crucial y llena de equívocos: la relación entre sectores populares y Estado en la Argentina de los últimos 25 años. Desde hace mucho tiempo las palabras clientelismo y universalización de las políticas contra la pobreza monopolizan el debate en torno a la presencia del Estado en las zonas que han quedado al margen del crecimiento económico de los sucesivos modelos de país que hemos experimentado las últimas décadas.
La pobreza dura y extensa de los barrios populares se ha constiuido gradualmente en un campo contra el cual se proyectan las imágenes aterrorizadas o falsamente compasivas de ciertas capas sociales para las cuales esas masas de extramuros encarnan los espectros del fracaso social, o más aún, de una inviabilidad irresoluble: desiertos que rodean las zonas exitosas, espacios librados a la mano de dios por los cuales no transitar, no mirar, no pensar más que con las categorías prefabricadas del "clientelismo" que todo lo explican. Desde otra perspectiva, en cambio, se da el intento inverso de revalorizar acríticamente muchas prácticas políticas degradadas que tienen lugar en los territorios de la pobreza.
Es, me parece, un juego peligroso que no ayuda en nada a pensar y entender cómo se da realmente la dinámica política en los barrios populares. No contribuye en nada oponer al discurso estigmatizador del "clientelismo" respuestas que festejan gozosamente la supervivencia de liderazgos que han probado su falta de eficacia para resolver la pobreza estructural. ¿Más claro? Oponerse y refutar la visión de que los pobres son seres manipulados que votan lo que les dice un puntero no significa echarse en los brazos de tipos con los que ninguno de nosotros compartiría ni un café. Hay una tensión ahí que es de difícil resolución y qué, como señala Merklen, sólo puede resolverse desde el Estado cambiando la lógica de distribución de los recursos.
El sueño de las clases medias de una política social que se cobre exclusivamente por la ventanilla de un banco, donde la relación ciudadano - Estado esté mediada por una tarjeta magnética, ese sueño de la transparencia, de la abolición de las mediaciones, es también una pesadilla antipolítica. No es extraña entonces, la persistencia del mantra "ingreso universal" esgrimido por Carrió y por otros representantes del liberalismo argentino. Junto al mercado que vincula a los individuos de manera invisible a través de su rol como consumidores y productores, el ingreso universal ascéptico ("que lo cobre desde el hijo de Macri al hijo del cartonero") viene a completar la configuración de una sociedad de individuos desligados de cualquier instancia colectiva.
En el otro extremo, la distribución de recursos en forma de microemprendimientos, de subsidios destinados a un fracaso casi seguro en la intemperie del mercado, de aportes que no hacen más que solidificar condiciones de miseria. La marcha del jueves tenía un simbolismo fuerte: la multitud de la CGT frente al ministerio de Desarrollo Social. Estaban ahí dos maneras de vinculación de los sectores populares con el Estado. Me parece crucial pensar esa relación en un contexto donde el trabajo formal sigue siendo importante pero ya no mayoritario, donde los sindicatos siguen cumpliendo un papel fundamental pero que no incluye a muchos de los pobres que han quedado fuera de esos encuadramientos y que se relacionan con el Estado a través de otras vías. ¿Cómo distribuir bienes y servicios, cómo tener una voz que pueda ser atendida por la dirigencia política en tiempos de fractura social? El kirchnerismo lo intentó apostando a la recuperación del trabajo formal, por un lado, y por otro atendiendo la pobreza extrema con políticas territoriales y focalizadas, de un impacto - como mínimo - modesto. A seis años del 2003, y en vísperas de las elecciones es crucial pensar que se hizo bien y que falló.

viernes, mayo 01, 2009

1 de mayo

Nadie me llamó del gobierno, nosotros estamos para socializar las perdidas, nunca los beneficios. Nosotros somos los que estuvimos siempre en la calle y lo vamos a estar porque venimos de la escuela que dice: Primero la Patria. Vamos a estar con Kirchner, a pesar de Kirchner y de Cristina. Vamos a estar porque como alguna vez yo le dije a Néstor Kirchner: “Yo soy mas kirchnerista que vos, en términos de proyecto nacional, popular y revolucionario. Porque creo firmemente en lo que estamos haciendo, y estamos en esto por convicción, no por pura táctica, lo nuestro es estratégico."

Manual de conducción, Néstor. Hay que, tenés que, leer esta "carta abierta" una y mil veces. Late ahì, un profundo llamado de atención y más de una verdad.

Feliz día de los trabajadores para todos.

jueves, abril 30, 2009

Un asesor a la derecha, por favor

Estimado amigo menemista, todo bien, pero cambiá ese slogan porque así perdés todo el target femenino pre-menopáusico. Es una idea nada más.

(El cartel de este ignoto personaje es enorme y está en Cerrito y Perón, enfrente del Edificio del Plata. Debe costar una petite fortuna.)

lunes, abril 20, 2009

El último crash


"Vaughan murió ayer en un último choque. Mientras fuimos amigos había ensayado su propia muerte en numerosos choques, pero este fue el último accidente verdadero."

Así empieza Crash, de J. G. Ballard. Ayer murió. Una pena.


domingo, abril 19, 2009

El affaire Pron

La piedra inicial en el manso estanque, y sus réplicas posteriores pueden leerlas acá, acá y también acá.

Ah, sí, sí. Fue divertido. ¿Quién se resiste a asomar la cabeza por entre el gentío que rodea a un tipo estrolado en la vía pública, mientras las ambulancias se acercan con sus zumbidos y los policías desganados mandan mensajitos de texto y dicen "dejen espacio, dejen espacio para la ambulancia"? Nadie se resiste a echar una mirada en esas circunstacias que alteran, aunque sea módicamente, el orden de un mundo hasta entonces tranquilo, o que uno suponía tranquilo. El accidente que altera el fluir del tránsito, el herido en la vereda, el escandalete que irrumpe en el mundillo cultural, los feos retratos que dibuja.
En dos líneas, para los que todavía no lo saben, la cosa fue así: un grupo de escritores argentinos viaja a España para darle manija a la edición de una antología de cuentos llamada La joven guardia. Allá se suma otro escritor argentino residente en España desde hace tiempo. Van juntos a museos, a comer, a las citas con el periodismo, hablan del mercado literario, se sacan fotos en algún viejo salón ornamentado pesadamente, posando reflexivamente. Bien. Días después los argentinos residentes en Argentina se enteran que el argentino residente en España los defenestra en una nota escrita para una prestigiosa revista. Hasta aquí todo bien, como piensa el hombre mientras cae desde un rascacielos. La parte de la "infidelidad" o de la "traición" es la que menos nos importa. Tal vez cualquiera hubiera hecho lo mismo en circunstancias similares. Pron podría, justificadamente, citar a Capote cuando las señoras de la alta sociedad neoyorquina le volvieron la espalda por la publicación de Plegarias atendidas: "¿qué esperaban? estaban hablando con un escritor".
Lo que me interesa de la nota de Pron y de sus réplicas es la idea de literatura que dibujan. El discurso de Pron es el discurso de un hombre que defiende la santidad, la pureza del oficio literario frente a la barbarie de unos mercaderes sedientos de embolsar unos billetes más.

“Alguien habría tenido que decirles que la literatura consiste en leer y en escribir libros y que ésa es una actividad virtualmente antieconómica porque descansa sobre la búsqueda de un sentido esquivo a un mundo en perpetua confusión y nadie quiere eso en su casa a la hora del almuerzo”.

La literatura, para Pron, es como la política para los viejos atenienses: algo que se hace en un radiante ágora, disociado de cualquier sucia necesidad material. Una profesión costosa y a la que se le entrega la vida, una labor dignísima cuya recompensa no se mide en monedas sino en la satisfacción interior del literato al lograr captar "el sentido esquivo" del mundo. No me preguntes sobre porcentajes, sobre subsidios, sobre becas, sobre agentes de prensa. Hablemos de aquel pasaje de Musil, o de aquel otro cuento de Cheever. Alimento para el alma, sí.
"Hay que quitarle a la literatura su aire sacramental y liberarla de sus tabúes sociales aclarando el secreto de su poder", citaba a Escarpit David Viñas al comienzo de Literatura argentina y realidad política. Porque lo que hay que decir, y esto excede la calidad literaria de los defenestrados por Pron y de Pron mismo, es que la literatura es un hecho social, que no puede escapar de esa materialidad fea y rústica que rige cualquier intercambio, cualquier obra, cualquier acción en el mundo. Lo que a Pron le espanta es ver que entre obra y autor existen una serie de mediaciones que nada tienen que ver con el lugar fáustico del sabio encerrado en su estudio, en conexión directa con la "inspiración". Vamos, que la gente debe ir al supermercado, pagar el alquiler, el jardín de los chicos, enfrentarse con el jefe, comprar una garcha en el kiosco para tener monedas para el colectivo. Un horror, un horror.
No sé si Terranova et al. son más "peseteros" que cualquier mortal que debe sobrevivir en medio de algo llamado "capitalismo", lo que sí sé es que la literatura nunca, pero nunca, consisitió sólo en "leer y escribir libros". Qué esa sólo es la ficción que se cuentan a sí mismos algunos, cuando ya están tranquilos, para olvidar la génesis social de sus obras, para negar la rosca, las operaciones, las alianzas y las luchas que los llevaron a ser "escritores". Indignarse por esas cosas no revela más que una candidez dificilmente perdonable.

viernes, abril 17, 2009

"Reventadito culposo"

Luis D'Elía acaba de hacer mierda a Fernando Peña en el programa de Lanata. Desearía que algún blogger ducho en YouTube (¿Diego F?) pueda postear pronto el debate. Nada sorprendente, por otra parte, teniendo en cuenta las diferencias intelectuales entre ambos contendientes. Me hizo recordar ese genial y bizarrísimo debate entre el Turco Asís y Gerardo Romano en un programa de Grondona en los años 90s. El progresismo banal de Peña, hecho de transgresiones módicas (como le lanzaba Asís a Romano) y de gestos supuestamente subversivos que no espantan a nadie quedaba rídiculo frente a las intervenciones ideológicas de D'Elía. Eran dos universos contrapuestos, pero no los universos de "lo negro y lo blanco" - como se podría pensar superficialmente - eran los mundos alejados de la impostura lamentable del sentido común clasemediero (aunque se tatúe el cráneo, aunque confiese haberse cogido a medio episcopado) contra la posición de alguién que conoce el significado de la palabra "política".
Un diálogo que cito de memoria:

Peña - Me gustaría saber que hiciste vos en tu vida por los pobres.
D'Elía - Yo hace 35 años que trabajo con los pobres.
P - No te creo nada.
D - Vos no tenés idea de lo que es vivir con los pobres, ni los podrías reconocer.
P - Yo sé lo que es vivir con los pobres. Hice muchos informes en villas para mi programa (!!!).

No further questions, the defense rests.

jueves, abril 16, 2009

El terror en los tiempos del dengue

¿Bancamos a la Hormiguita o bancamos a los Gordos? Una pregunta tonta que parece haberse instalado en el corazón de cierto kirchnerismo que no nos interesa. Bancamos a los dos. Tenemos muchas críticas para hacerle al progresismo frepasista (¿zapatitos blancos?) y conocemos la importancia vital y crucial del sindicalismo en una sociedad que quiera ser medianamente "civilizada". Sabemos que el trazo grueso de la batalla cultural pasa por defender aquellos espacios que los trabajadores tienen para hacerse escuchar, para no quedar invisibilizados en la brutalidad del mercado. Pero también sabemos que una articulación política que quiera prolongarse en el tiempo, hacerse fuerte, reconstruir lo destruido, tiene que contar con aquellos sectores que en su imaginario ven a figuras como Ocaña un referente de ciertos valores. No importa acá demasiado si esos valores son pura falsa conciencia, importa que tienen efectos prácticos. Ah, sí, me descubrieron: soy albertista. Tal vez ya sea tarde para reconstruir el kirchnerismo del 2003, 2004, lo sabemos. Eso no impide que volvamos la vista a ese momento, a la potencia de ese momento. Igual no pido que vuelva Ibarrita, dios me libre.

El significante "Dengue" está en todas las pantallas. Vemos patios suburbanos bajo el humo de la fumigación, paisajes de plazas públicas recorridas por hombres con barbijos y extraños implementos que largan insecticida, recomendaciones de los médicos electrónicos para cubrir las cunas de los niños con mosquiteros de tul, Julito Bazán con su mejor voz temblequeante firme desde Charata, Chaco, informando el día a día de las víctimas que caen en la línea de batalla. El enemigo silencioso, chupasangre de pobre, que se cría en los cacharros de los fondos, que revolotea por pueblos y ciudadades buscando su próxima víctima: ¡es una enfermedad de la pobreza! ¡nadie está a salvo! Las fronteras sanitarias, sabemos desde el Foucault de la biopolítica, son permeables, capilares, un dolor de cabeza permanente para las autoridades. Se recrea la imágen de un país tropical, vencido por el calor, donde la enfermedad es parte del "color local". ¿A cuánto los tours de post graduates canadienses o noruegos por las zonas afectadas? El destino sudamericano.

Porque tal vez lo que aterre tanto del dengue, lo que capture tanto la atención de los medios porteños sea ese caracter latinoamericano que el mosquito lleva en su abdomen. En los tiempos del dengue lo que predomina es el horror a saberse parte de una región castigada por infinitos males. Otro cachetazo al narcisismo porteño que descubre con pavor que la Atenas del Río de la Plata no es más que un cuento grabado a fuego en las aulas escolares. "La Argentina no tiene regreso. No va a volver a lo que fue. No hay ninguna restauración. El cambio ha sido tan brutal que no queda ningún fundamento sobre el cual restaurar." Lo dice la Profesora Sarlo, espantada luego de su recorrida por las barriadas populares para su último libro. No hay caso, che, la realidad siempre se impone: un puto mosquito te devuelve a tu lugar real en el mapa.

Sin embargo, el terrorismo que se ejerce cotidianamente con el dengue (y con la "inseguridad", y con tantos otros objetos de pavor que dibujan la cartografía de una ciudad sitiada) no nos debería hacer olvidar el uso político que esos temas encubren. La naturaleza nunca es inocente. Estamos al borde de que estalle el viejo discurso higienista de las poblaciones peligrosas. Discurso que siempre, volvamos al francés sadomasoquista, va de la mano de las opciones políticas que consagran los dicursos de la exclusión.

La política como respuesta al desencantamiento del mundo

Politólogos, unánse!

miércoles, abril 15, 2009

Dos

Dos apuntes sobre la campaña en ciernes:

1- Lo vi a Aníbal Fernández en el programa de Lanata. Aníbal es por lejos la espada más filosa del gobierno, un todo terreno que defiende con buenos argumentos - cifras, logros y también bajada ideológica - al Gobierno. Me da la sensación que por tipos como ese debería pasar la primera línea de defensa y ataque en la campaña. Tengo la impresión hace bastante que el gobierno se "retiró" de los pocos espacios políticos televisivos, ayudando a crear un clima monocolor informativo. Si el 28 de junio es tan trascendente no hay que regalar ni un segundo de aire, aún en los programas más opositores.

2- La verdad es que la interna del PRO-De Narváez-Solá me aburre muchísimo. Esa cosa de observar como tres tipos con plata se clavan puñales y simulan la construcción de un "proyecto" político es algo que me supera, la verdad. Lo que sí me llamo la atención es el tema Michetti: su sufrimiento, su sentido moral herido en el lodazal de la riña política, su stress para afrontar una campaña. Querida, todo bien, pero ¿estás segura que querés jugar a esto? Porque el político de vocación ama por sobre todas las cosas las batallas electorales, le vaya como le vaya. No sé, por ahí no es lo tuyo.

lunes, abril 13, 2009

El resentimiento como motor de la Historia

No podría estar más de acuerdo.

Y esto también prueba que del resentimiento salen obras de arte.

miércoles, abril 08, 2009

Golpeando a Alfonsín

"Un catálogo con las peores ofensas, matizados con recriminaciones por "los pollos de Mazorín" y por la "traición del Pacto de Olivos", aceleraron al máximo las pulsaciones del líder radical de 75 años: "Insolentes, déjense de infamar, son unos irrespetuosos", encaró Alfonsín en el asfalto, cara a cara, a unos tres o cuatro hombres "de unos 40 años" que estaban a la vanguardia del grupo manifestante.

Tanta tensión verbal explotó cuando uno de los que discutía con Alfonsín (llevaba una bandera argentina) lanzó un mandoble sin aviso que impactó en la nuca del ex presidente. Lejos de amilanarse con la refriega, el ex presidente devolvió el ataque con un repertorio de golpes de puño, de los que en verdad se desconoce si llegaron a la humanidad de sus agresores. Sí se sabe que la custodia de Alfonsín —cuatro personas en dos coches— no lograba sujetar al hombre que debe proteger."

La noticia es de febrero de 2002 y apareció en Clarín. Los protagonistas fueron "asambleístas" de la plaza Rodríguez Peña. Sucedió cuando RA todavía no era un prócer de las clases medias indignadas, sino, más bien, todo lo contrario. Y no, nada resiste al archivo.

(Gracias Luther por esta curiosidad)

"La lucha no ha terminado"

"La lucha no ha terminado". Suena a frase de veterano trotskista entusiasmado ante la crisis del capitalismo y las perspectivas de la clase obrera internacional. Pero no. Lo dice Fernando De la Rúa, que ayer fue sobreseído en la causa por 5 asesinatos ocurridos el 20 de diciembre de 2001, aquel final a toda orquesta de ese gobierno republicano, moderado, austero y dialoguista, que tanto contrasta con los violentos hegemónicos que vinieron después.
En Perú, para compensar el mal karma, Fujimori fue condenado 25 años por crímenes de lesa humanidad.