sábado, julio 19, 2008

La larga risa de todos estos años


Leo, con temblor, esta noche la nota de José Claudio Escribano en La Nación. Empieza con un "He visto desde el corazón de este diario..." y repite el tropo a lo largo del texto. Ginsberg en Aullido. Ginsberg en sus peores pesadillas bajo el efecto de la benzedrina más letal y barata de los barrios negros neoyorquinos. Hay, en la nota de Escribano un tono fatal, un tono de final de época, con toda la solemnidad, la gravedad y la pretenciosidad de los manifiestos. La nota de Escribano es un bando. La nota de Escribano es la traducción más honestamente brutal de las pretensiones de los ganadores del jueves. "La experiencia ha demostrado que cuando, por ignorancia o sobrevaloración de las propias fuerzas, hay un desenfreno voluptuoso en la fantasía de imponer el poder sobre otros, se encuentra, tarde o temprano, un límite infranqueable en el orden natural, sin el cual es imposible la convivencia civilizada entre los hombres." Una teoría del límite de la política frente a las "fuerzas de las cosas". La hora de la revancha por los frentes abiertos del kirchnerismo ha comenzado.

Y el título de este post: el cuento de Fogwill, claro. "No éramos tan felices, pero si en la reuniones de los sábados alguien hubiese preguntado si éramos felices ella habría respondido 'seguro, sí'..." Pasa eso. A mi, por lo menos, me pasa eso. Tal vez porque pienso en todo lo que pasó estos años, en lo público y en lo íntimo y en cómo esos elementos se fueron mezclando de maneras extrañas para producirme. Sí, pienso en vos. Y en vos también, que ya no estás. Y en vos, que estás y no estás al mismo tiempo. Y pienso en todo lo que leímos y lo que escribimos, y en lo que pensamos y en lo que discutimos. Y pienso en todo lo que nos reímos, también nosotros, todos estos años.

Éxtasis y política

A mi también.

viernes, julio 18, 2008

Antes del atardecer

Ayer decíamos que la principal consecuencia del voto en el Senado es la constatación de los límites del proyecto kirchnerista. Pero habría que ampliar eso, no reducirlo meramente a la derrota de una propuesta gubernamental. El resultado es la confirmación de que hoy por hoy las fuerzas sociales opuestas a cualquier (y resalto el cualquier) intento de intervención estatal en la economía y limitación (aunque sea módica) de las ganancias de los sectores concentrados son más fuertes que aquellas que están por la tan declamada y vaporosa "distribución del ingreso". El impacto del voto definitorio de Cobos, ese desempate, marca eso: el final de cualquier intento de politización que introdujera "ruidos" en el pácifico trayecto de la acumulación económica. Como lo dice hoy un esclarecido vocero de la derecha realmente existente, Joaquín Morales Solá, "[Néstor Kirchner]Comparte con Cristina Kirchner un sistema de poder según el cual todo (reorganizar la economía, respetar las instituciones, construir una cultura política más sofisticada) se resuelve en un campo de batalla. Esa lógica los abatió." Paz y Administración. Consenso. Diálogo. Ha sonado, dicen los victoriosos caudillos de Palermo, la hora de obligar al gobierno a sentarse a dialogar, se impone abrir la mesa de negociación, resolver las cuestiones pendientes. La palabra consenso, que tanto sobrevoló la sesión del Senado y que utilizó Julio Cobos como último manotazo de ahogado para evitar hacerse cargo de la decisión que ya había tomado hace tiempo, es el signo de estos tiempos. El sueño corporativo de la larga mesa de negociación, de las carpetas que dan vueltas, de las concesiones, de los beneficios acordados en despachos de ministerios evocando el desarrollo nacional, bla, bla, bla. El consenso corporativo es el campo de batalla de los que pierden las elecciones.
Así las cosas, el escenario no es muy optimista. Las alternativas de un contraataque populista o de una retirada temporal para "pasar el invierno" lucen igualmente problemáticas en este contexto. Tal vez lo mejor sea leer el resultado como lo que fue, como la primera victoria del rearmado frente pre-decembrista, comenzar a contar las fuerzas propias, avanzar en lo que se pueda, no cometer los errores de todos estos meses. Y sobre todo, ser conciente de la sociedad en la que nada ese extraño animal llamado kirchnerismo.

jueves, julio 17, 2008

Jueves 4:00 am

El que avisa no es traidor. Valga eso para el Cleto Cobos, el voto más previsible (sí, aunque suene demencial) de la noche. El problema no fue ese, el problema fue haber llegado hasta ahí. La votación de esta madrugada lo que puso de relieve fueron las inconsistencias del bloque de poder oficial: ¿cuantos senadores elegidos en la boleta de Cristina votaron en contra? Se perdió ahí. La estrategia electoral de la concertación, de las colectoras, de la doble boleta (ahí estaba el salteño Romero, ahí estaba Reutemann, ahí estaba Urquía, ahi estaban los supestos radicales K) se demostró inutil para acompañar al gobierno en la votación legislativa más crucial de estos cinco años de kirchnerismo.
Votación crucial no por la plata que había en juego, sino porque daba una señal clara de que esta vez sería un sector ampliamente beneficiado quien aportaría su cuota al tesoro nacional. Algo no muy frecuente en la historia argentina. Las retenciones móviles, expresaban un tímido intento de intervención estatal para captar parte de la fabulosa renta "caída del cielo" a los bolsillos de los simpáticos y campechanos "productores" agropecuarios. No era la reforma agraria - esa que con un cinismo pocas veces visto Buzzi y cía mentaban tanto - no era el IAPI, no era la nacionalización de la banca. Era apenas una medida de mínima racionalidad en un contexto de alza mundial del precio de los alimentos, entre otras cosas.
Lo que demostró esta votación es que hoy por hoy no tenemos una coalición de poder con la fuerza suficiente como para doblarle la mano a los grupos económicos más concentrados. Era increíble escuchar ayer a senadores que votaban por el no corriendo por izquierda al gobierno y proponiendo gravar los plazos fijos. ¿Se imaginan lo que pasaría si se gravaran los plazos fijos? Si por un aumento a las retenciones sojeras pararon el país durante 100 días, imagínense lo que harían si se tocara el corazón del sistema financiero.
Creo que es bueno darse cuenta de esto. Es bueno conocer los límites. Es bueno bajar a la tierra de vez en cuando. Y es imprescindible aprender de esta experiencia y comenzar a encarar los miles de temas que quedaron en suspenso durante estos cien días. El gobierno sigue teniendo la iniciativa, sería bueno que se den cuenta que esta derrota parcial sólo se dará vuelta profundizando el rol del Estado y las políticas de distribución del ingreso. Quedarse a la defensiva ahora, es entregarle el terreno a una oposición que viene por todo.

miércoles, julio 16, 2008

Us and Them

"Diferencias: en la FIESTA del campo, no hacia falta la policia, se sentia un aire bueno y limpio, gente con los nenes, autos estacionados que no fueron dañados, vendedores ambulantes felices, y un discurso interesante. En el ACTO del gobierno(a quien van a mentir... no era del FPV ni del Peronismo, la unica que falto fue cristina, porque despues estaba TODO EL GOBIERNO K ahi arriba): custodia policial por todos lados bien atenta, todo sucio, un olor raro(vino y sudor entre otras cosas), los negocios cerraron, paredes pintadas con aerosol, la gente se escapo de la zona(y aledañas) y el discurso fue el mismo envenamiento mentiroso de siempre."

Comentario de un lector de La Nación. (Me mató lo de "vendedores ambulantes felices").

martes, julio 15, 2008

Alquimia social

¿Vieron que Luisito Barrionuevo ahora es casi casi Juan Bautista Alberdi? Todo lo que toca el "campo" lo convierte en blanco.

sábado, julio 12, 2008

Pegame que me gusta

Bien, bien, bien. Parece que la desesperación les hace decir finalmente la verdad. Lo interesante es cómo, ante la más descarnada puesta negro sobre blanco de los reales intereses en juego, los comentarios de los lectores (ese nuevo colectivo editorial, en vivo, de la doxa clasemediera) siguen fieles, agarrados con uñas y dientes, a las representaciones camperas que se forjaron durante el conflicto. En fin, un síndrome de Estocolmo ya irrecuperable.

Las chicas de Sociales se masturban así (III)

Retomamos una vieja y olvidada sección de este blog para deleite de las féminas de Marcelo T. Esta vez con el Cormac McCarthy de la sociología nacional.

Carne

El diario me parece más que flojito. Pero esta tapa, evocando a la Coca es sencillamente genial.

viernes, julio 11, 2008

Afinidades electivas

Y pensar que la semana pasada mi jefa me pedía que armara clusters y yo no sabía muy bien como hacerlo... ahora estoy en uno. Bué, no cambia mucho las cosas.

M*A*S*H

soldado

martes, julio 08, 2008

Los mandarines

Supe de un grupo que hacía cosas interesantes pero se terminó desintegrando porque cuando vino Agamben lo invitaron a un asado y no se pusieron de acuerdo en quién iba a pasarle el chimichurri. En la facultad se escriben ponencias, se organizan jornadas, se hacen publicaciones, etc.. Después la gente se reparte las becas y demás dádivas otorgadas por el estado, ONG's o fundaciones privadas, escribe una tesis, a veces pasa una temporada con los pobres (si está de moda) o en alguna universidad extranjera. En última instancia lo que se hace es reproducir la circulación de las únicas retribuciones que proporciona la vida de los docentes e investigadores de las facultades de sociales y humanidades: cierto vago prestigio en capas bien diferenciadas de las clases medias urbanas, la prédica a los conversos como placebo para conciencias torturadas por sus buenas intenciones, y, lo más importante, el acceso a los cuerpos jóvenes de los alumnos (igual que en los talleres literarios).

Vanoli, en La Contrarreforma.

Televisión pública

Estoy mirando la tele. 11:30 hs. En el canal Encuentro (cable) pasan en vivo la lectura del veredicto contra el acusado de matar a Fuentealba. En canal 7 (aire) Fanny Mandelbaum entrevista a Ingrid Grudke, y un recuadrito en la esquina inferior izquierda sigue en vivo la apasionante ruptura del glacial Perito Moreno.
¿Es necesario decir más?

lunes, julio 07, 2008

Cut & Paste


“Cuando entra el ego por una puerta se va el talento por la otra y uno pasa a decir pavadas todo el tiempo”.

Mauricio Macri, en China, luego de leer sesudamente las analectas de Confucio (o de Ari Paluch).

VC Presente

Teniendo en cuenta la vergonzosa actitud del diputado Claudio Lozano, que por lo menos formalmente representa a Proyecto Sur como legislador en la Capital Federal, ungido como tal con los votos de esa agrupación en octubre de 2007, el Partido de la Liberación (PL) repudia sus posiciones favorables a la oligarquía y la derecha reaccionaria durante todo este tiempo de lockout patronal agropecuario, coronado con su voto junto a ese espectro de derecha en la sesión que culminó el sábado 5 de julio al mediodía.
Sus compañeros de voto fueron la derecha procesista del PRO, la derecha banelquista de Patricia Bullrich y la Coalición Cívica, la derecha radical de Oscar “Milico” Aguad, y la derecha peronista de Felipe Solá y los duhaldistas. Ni siquiera tuvo el gesto oportunista de la abstención; lisa y llanamente se sumó al voto de esa derecha, a la que secundó con la negativa a dar quórum. De ese modo, Lozano ha roto el compromiso de Proyecto Sur con el sector del pueblo argentino que lo votó con la esperanza de aportar a una fuerza política progresista, antiimperialista, nacional, popular y de izquierda.


Por lo menos estos chinos (o ex chinos, mejor dicho) son más sensatos que los bizarros del PCR, que ven en el "Melli" De Angeli a la vanguardia del campesinado. Un abrazo, muchachos.

domingo, junio 29, 2008

Confieso mi delito campero

Robé Don Segundo Sombra de una librería de saldos.
Transgresor módico, reventadito culposo, como le dijo el Gran Turco a Gerardo Romano en un inolvidable programa de Grondona many years ago.
Y bueno, quería tener esa frase final en la biblioteca: "me fui, como quien se desangra."

Ezra


Poned ahora hielo en vuestras hieleras, el gran concierto de los vientos
Llama a las cosas por sus nombres.
El buen soberano
por la distribución
El mal rey es conocido por sus impuestos.

Ezra Pound, Cantos.

viernes, junio 27, 2008

Toda herramienta es un arma si se la empuña adecuadamente (o no...)

No me sorprendió para nada, pero algunas cosas nunca dejan de resultar extrañas. Ayer a la tarde leía los comentarios de los lectores de La Nación - Hegel decía que la lectura de diarios era un ritual casi sagrado. Yo agregaría: y también la lectura cotidiana de los foristas de La Nación - sobre el corte de organizaciones piqueteras al Puente Pueyrredón por los 6 años de la masacre de Avellaneda. Lo que rayaba la esquizofrenia era pensar que los tipos que largaban la habitual catarata de insultos clasistas contra los piqueteros sean los mismos que durante los "cien días gloriosos" apoyaron con pasión el piqueteo ruralista. Es maravilloso como un mismo método de protesta (salvando las distancias entre cortar caminos durante unas horas y cortar rutas nacionales, desabastecer, etc.) es resignificado valorativamente al instante, en cuestión de días u horas.
¿Qué implica que el "piquete" haya sido apropiado por sectores historicamente refractarios a esa herramienta de lucha? ¿Cómo se lee que el "escrache" haya sido reconvertido de escarmiento popular a método de presión corporativa? Métodos fraguados en los largos años de la invisibilidad de los excluidos y de la denegación de la justicia son adaptados a fines impensados. Sí, definitivamente toda herramienta puede convertirse en un arma, como cantaba Ani DiFranco. Y el arma que ayer apuntaba a unos, puede girar de pronto y apuntar a otros.

miércoles, junio 25, 2008

Éramos tan progres

El otro día me puse a pensar qué les pasó a Tenembaum, a Sietecase, a Zlotogwiazda, a Montenegro, a Lanata mismo. Si hasta el gordo Rozin parece Noam Chomsky al lado de ellos (ver el videíto de la entrevista a Carrió que anda dando vueltas)... Sietecase, que había escrito poemarios en Rosario (creo que uno se llamaba "Cierta curiosidad por las tetas", gran título, por cierto), Tenembaum y Zloto que arremetían contra el menemismo en la época más delirante de Página/12. ¿Qué les pasó muchachos? Se quedan babeando con De Angeli, dejan pasar como si nada las bestialidades de Lilita, entrevistan a Biolcatti como si fuera Camilo bajando de la Sierra Maestra.
Sí, ok, el tiempo pasa nos vamos poniendo... Éramos tan progres. Igual da, en lo personal, un poco de pena. No debería, pero es así. Realmente no me produce nada leerlo a Morales Solá, o a Van der Kooy, pero tengo que admitir que un poco de incomodidad y tristeza siento cuando veo a estos tipos haciendo el papel que están haciendo.

Tal vez, puede ser, seamos buenos, no se trate de la aplicación del viejo teorema "progre a los veintipico, conservador a los cuarenta", sino que se explique por una fractura de la "progresía" argentina. Fractura catalizada por el kirchnerismo como elemento que aporta un malestar al ideal progresista. Pero ¿cómo llevar a la práctica la prédica progre(sista) - equidad social y república- en el barro del conflicto, de la paritarias, de las tensiones corporativas, de la puja por la torta, de la historia, de la sociedad, del mundanal ruido? ¿cómo hacer real, realmente existente, el antimenemismo, ese arsenal simbólico largamente acumulado y luchado durante los 90s? ¿qué pasa cuando el sueño que soñamos en los 90s se convierte en posibilidad?
Las preguntas - y en este exacto momento este post se va al carajo, aviso - rebalsan las actitudes de los íconos mediáticos progres mencionados más arriba. La pregunta es qué es el kirchnerismo y cómo se enlaza con esa "estructura del sentimiento" progresista que nos (me) forjó en los 90s.
Hipotésis bestial: "la pata peronista" que Chacho soñaba para complementar el proyecto iluminista Villa Freud-céntrico, se terminó quedando con todo. El periférico grupo Calafate, un casi exotismo de fines de la década dorada, termina ganando las presidenciales del 2003. El Chacho, de jefe de la centroizquierda a embajador in partibus del kirchnerismo. Cosas que pasan. La pata se comió a la mesa.
La incomodidad, la sensación de extrañeza que genera el kirchnerismo en buena parte de los votantes progres (muchos de mis amigos, de mis compañeros de trabajo, mis hermanas, nada lejano) por ahí radica en eso. Lo que esperábamos, aquello que nos movilizó a la interna entre "Es Ella" y De La Rua, a la Carpa Blanca, a la Marcha Federal, a votar el referendum del Frenapo, fue tomado como bandera por otros. Y sí, están los otros: la CGT, el PJ, los intendentes del conurbano. El otro exacto del universo simbólico del votante progre medio. Ese malestar, esa línea tensa entre los queríamos y lo que es tal vez ayude a comprender la bifurcación progresista.
No sé, pero más allá de todo, qué buen título era Cierta curiosidad por las tetas ¿no?

Una sana envidia

Qué envidia me dan estos pibes. Pongo esos dos pero hay más, como el Criador o Elemaco, y seguramente otros que se me escapan y desconozco. Basicamente porque destrozan el lugar común - tan común que está instalado, incluso en la misma universidad - de que las ciencias sociales corren en inferioridad de condiciones epistemológicas con respecto a las "ciencias duras" (¿duras de qué o por qué?) tan característico del positivismo berreta que sigue vivo a pesar de Auguste Comte sea hoy un olvidado fósil prehistórico. Pero también, porque desmienten el prejuicio inverso, ese que proclama orgullosamente el ensayismo y el impresionismo como única manera de acercamiento a lo social y mira con desdén cualquier gráfico, cualquier aproximación cuantitativa. Barañao vs. Horacio González, si queremos ser brutales e injustos.
A lo que voy es que en momentos en que es casi imposible ver televisión o leer diarios por la cantidad de inexactitudes/manipulaciones/chatura que tienen, leer blogs como esos levanta el nivel. Y lo mismo, corre para cuando uno se harta de leer papers con esa prosa prefabricada, repetitiva y árida del "publish or perish" académico.
Y, para terminar, me descuelgo con una falacia de autoridad. Durkheim decía, bellamente, en Las reglas de método sociológico: "la estadística revela cierto estado del alma colectiva". Eso: poesía y quantum, poesía y quantum.

lunes, junio 23, 2008

Yo te avisé

Los amigos de artepolitica.com siguen creciendo. No se lo pierdan.

sábado, junio 21, 2008

El pobre John Reed se revuelve en la tumba...

"100 días que cambiaron a la Argentina". Más allá del chiste-guiño al famoso libro de Jack Reed sobre la Revolución Bolchevique, hay algo que es cierto: por primera vez en muchos años el aumento de la temperatura política no se debió a internas de chiquitaje o a asuntos de palacio, lo que se puso y se pone en juego son cuestiones que hacen a la distribución del poder y los recursos económicos entre diversos sectores sociales. Digámoslo en términos brutalmente funcionalista-sistémicos: hasta ahora eran las derivas propias de la lógica del sistema político las que dominaban en las zozobras argentinas. Las luchas menem-duhaldistas, menem-cavallistas, delarúa-chachistas, las ofensivas kirchneristas conta la corte suprema, los militares, el fmi, etc, se reducían al círculo de la política. La complejidad de esas situaciones quedaba, aproximadamente, reducida al mundo del gobierno, y en el mejor de los casos del Estado.
Maticemos. Durante los noventas, eso se explicaba por la hegemonía del modelo neoliberal cuyos fundamentos reales no se podía (decían) afectar. Las crisis polítcas, eran en consecuencia, meras internas para resolver quien gerenciaba mejor ese modelo. En los primeros años de Kirchner, se trató, más bien, de reconstruir la autoridad de un Estado cooptado por esos intereses. Era un paso necesario, un paso que anunciaba la puesta en marcha de las condiciones que abrieran la puerta a este nuevo escenario de conflicto social y económico.
Acá estamos, entonces. El conflicto con el "campo", estos 100 días que tanto agitaron, representan la primera vez en la historia de la recuperación democrática que la puja entre Estado y sectores económicos se da a la luz del día. No debe sorprender, entonces, la dilatación del conflicto, ni la virulencia creciente, ni la multitud de recursos simbólicos y materiales que se pusieron en juego. La explicación radica en que por primera vez esa puja no fue saldada en un despacho, que por primera vez el Estado nacional se negó a convalidar sin chistar las demandas de un actor económico. Y esta es la lección que se debe aprender, esta es la lección que le debe quedar clara a cualquiera que pretenda llevar a la práctica medidas que vayan en contra de los intereses de grupos históricamente beneficiados: No te la van a regalar, querido. No te la van a hacer nada fácil, aunque hayas ganado las elecciones hace 6 meses con 8 millones de votos. Eso no les importa nada.
Castoriadis decía que la democracia es un régimen trágico. Lo es porque es el único régimen donde las posiblidades están abiertas siempre, porque nunca garantiza la victoria de la mejor solución, porque, incluso, admite que sus enemigos triunfen. Pero también es el único régimen donde el destino de los ciudadanos depende de los ciudadanos mismos.

miércoles, junio 18, 2008

A la plaza

Me sumo a la convocatoria. Las razones, para mi, están bien expresadas en la declaración colectiva que anda circulando. Y de fondo, lo que hay que defender es la posibilidad de que el estado pueda ponerle límites a las demandas de sectores históricamente (y en el presente) beneficiados por las políticas económicas. Porque, como siempre, la profundización de la democracia no es cuestión de discurso sino de reasignación de recursos y poder. Y también, vale decirlo, voy para sacarme la bilis que tengo atragantada desde el sábado.

domingo, junio 15, 2008

"La bolsa de nylon es nuestra flor silvestre"


1- Durante todo el camino desde San Juan a Jáchal (170 km. al norte) me acordé de esa observación de Martín. Las bolsas de nylon brillando como flores en el desierto. Y hacía allí íbamos: un contingente heterogéneo, una armada brancaleone de las políticas sociales, dos bombones de trabajo social, un psicólogo y un triste sociólogo sacado de improviso de la ciudad. Hicimos lo que pudimos.

2- Esta vez no me llevé el Facundo. La casa de Sarmiento y Doña Paula ya la conozco, aunque me hubiera gustado parar a sacarme una foto donde el hijoputa escribió en francés esa cita falsa, que nuestras maestras nos enseñaron que dice: las ideas no se matan. Pero las chicas no quisieron, y eso que les conté lo que decía Piglia al respecto. Bueno, tal vez no quisieron precisamente por eso...

3- Mientras esperamos el chivito al vino en uno de los dos restoranes de Jáchal se comenta: la única política social es la política económica. También se comenta (¿ellos? ¿yo?): sería más eficiente cargar un Hércules con nuestros viáticos y arrojar la plata desde el cielo. Debería ir o debería quedarme.

4- Después de trabajar todo el día en ranchitos con piso de tierra, llenando fichas, explicando cosas que ni yo entiendo, escuchando que con mil mangos se resolvería la vida de una familia, que con un contrapiso de material los pibes no visitarían cada quince días la salita por problemas bronquiales, que en la cosecha de la cebolla o de la aceituna se paga 7 pesos por cajón, etc, etc, después decía, llegar al hotel y prender la tele después de la ducha caliente, mirando C5N o TN y ver a los mongos esos en la ruta por las retenciones... sí, yo también en esos momentos pedí que la gendarmería repartiera un par de palazos, sí, lo reconozco, lo reconozco.

5- Y ni idea sobre lo que va a pasar. Ni idea sobre como se va a desarrollar el corto plazo, esa tierra de periodistas. Lo que sí sé es que el enfoque de "la participación comunitaria" se queda corto ante un contexto social dominado por el trabajo en negro, por la informalidad laboral, por un horizonte signado por la desprotección y por salarios bajísimos. Se podrá sembrar de CICs el país, pero mientras el sueldo de los jefes de hogar no pase el umbral de la pobreza el círculo reproductor de las carencias seguirá intacto. Ok, soy un materialista irredento. Pero es así.

6- Estamos de vuelta. Buenos Aires no se ve susceptible desde el aire, se ve, más bien, como la alfombra de cemento cuadriculado e infinito donde trascurren nuestras vidas. Una al lado de la otra, pero sin conocerse. Vuelvo al barrio del anonimato y para los que somos tímidos eso se siente bastante bien.

domingo, junio 08, 2008

El estado de las cosas, las cosas del Estado

La verdad es que no me cierra la idea del Nuevo Sujeto Agrario. Compartir ciertos reclamos, ciertas condiciones materiales, cierta posición en el mercado o frente al Estado no lleva inmediatamente a la conformación de un colectivo político. O por lo menos no de algo que se mantenga en el tiempo, cuando la coyuntura cambie y la "mística de vestuario" (por usar la expresión que Artemio una vez acuñó en su blog) se haya disipado. En este sentido, no le veo mucho futuro a la idea de un partido de los farmers como quieren la Alarcón y el grupo Pampa Sur. La tradición política argentina es más proclive a los nucleamientos que interpelan al "pueblo" en su conjunto, pasando por alto las identificaciones sectoriales. El clasismo (explícito) nunca prendió demasiado por acá. Aún partidos claramente sustentados por una clase, como la Ucedé, apelaban a la vaguedad para que no quede demasiado al descubierto su pertenencia a una fracción minoritaria de la sociedad.
Por otra parte, parece claro que todo esto que está pasando ya trascendió al blumbergianismo histérico y espasmódico, para instalarse como un reclamo de sectores que, con el trascurso de los días, van apilando nuevas demandas que no se resolverán con golpes efectistas. Es cierto, a diferencia de las marchas de los encamisados del falso ingeniero, acá late un balbuceo, un vigor participativo. Aunque llena de mistificaciones y apelaciones a ideas retardatarias, la crisis con los sectores rurales, disparó debates sobre temas fundamentales. Esa potencia no debería ser desaprovechada. Para bien o para mal, ya no se puede volver al 10 de marzo.
Si lo que se discute verdaderamente es la legitimidad (y la necesidad) de la intervención del Estado en la economía y su capacidad para disciplinar al capital, no deberíamos quedarnos en la cuestión amarreta de las retenciones. Lo que está en juego es la posibilidad de avanzar hacia una mayor distribución del ingreso o quedarse en el páramo del "país que aprovecha las excelentes perspectivas internacionales, bla, bla, bla" mientras las mayorías vegetan en la pobreza. Y eso no va a cambiar con invocaciones a la solidaridad de los que más tienen, ni con actos y contraactos, ni con posicionamientos de prensa, ni con paciencia oriental, ni con mediadores de buena voluntad. Eso cambia con acciones desde el Estado. Algo que, desde hace tres meses, viene faltando.

Chinese Democracy


Guarda que se vienen los chinos... Esto está derrapando al terreno de la bizarreada mal.

domingo, mayo 18, 2008

Diga la verdad...

¿No le da un poquito de vergüenza ajena los "tests" de Ernesto Tenembaum en Página 12?

martes, mayo 13, 2008

Transversalidad y hegemonía

Y bueno, qué esperaban. ¿Que el delfín de De la Sota y Cavallo fuera un ejemplo de lealtad en los tiempos difíciles? Visto ahora, con la perspectiva que otorga transitar ya dos meses de un conflicto donde todo parece salirle mal al gobierno, más de uno en el kirchnerismo - me refiero al kirchnerismo de palacio, no a los simpatizantes que lo ven, o lo vemos, de afuera - se estará preguntando si haber abandonado el proyecto inicial de la transversalidad no fue un gran, gran error. Porque, sí, la transversalidad "progre" a la 2003-2004 te hacía las cosas más difíciles con los muchachos del conurbano y su "zona gris" (Auyero dixit), tal vez no te garantizaba borrarlo a Duhalde de un plumazo en el 2005, tal vez metía ruido y debate y abría las puertas a un horizonte más plural en momentos en que eso no parecía buen negocio, porque, al fin y al cabo las cosas andaban bien y todo era como ir en un descapotable con el viento en la cara y una chica linda al lado. Es puro ejercicio contrafáctico, y por eso mismo aunque interesante es irrelevante. Pero, ¿que hubiera pasado si Kirchner se decidía a llevar a cabo esa reconversión del peronismo en un movimiento que incluyera todos esos sectores que en el ímpetu del 2003 -derechos humanos, descabezamiento de la Corte, discurso anticorporativo, retenciones, sí, retenciones - se mostraban deseosos de conformar una coalición de centroizquierda? Luisito Juez, se debe estar muriendo de risa con lo que pasó ayer en Córdoba.
Como digo, esto es contrafáctico. No pasó. No quisiera parecerme a JP Feinmann llorando porque Kirchner no quiso dar ese paso. No desprecio el poder de las viejas estructuras, más vale usarlas y no que las use otro. Pero la cuestión es, me parece, que si en esta coyuntura particular, cuando el conflicto es tan claro, cuando es tan evidente que del otro lado no hay más que una puja sectorial, egoísta, por continuar apropiándose de una renta extraordinaria, una actitud tan manifiesta de anteponer las ganacias a los intereses de la mayoría (y hablo del precio de los alimentos, de algo tan básico como eso) el gobierno no muestra la capacidad para tomar el centro del escenario y ganar nuevos apoyos, es que algo salió mal. La hegemonía, puede ser. Se discutió mucho acá y en otros blogs (la barbarie y artepolítica tienen excelentes posts sobre esto). La implantación de un sentido común a partir de diversos sectores que se unifican alrededor de ciertos consesos básicos. Viendolo desde ahora, la estrategia de la transversalidad tal vez hubiera ayudado a lograrlo.
Pero como sea, ahora el escenario es otro, y me parece que todavía se está a tiempo. Vamos, ¡es la Sociedad Rural la que está enfrente! No puede ser tan difícil.

domingo, mayo 04, 2008

Stardust Memories - Los años 90


No sé por qué me puse a pensar en el menemismo. Yo tenía 12 años cuando empezó el menemismo. Ese año terminaba la primaria. Iba con mis amigos a buscar calcomanías de Angeloz al comité de los Irrompibles, en Formosa 144 - cuyo cierre recientemente me produjo bastante tristeza, mierda, las cosas de tu vida empiezan a desaparecer- que pegábamos en los vidrios de las ventanas de nuestros cuartos infatiles, y no tanto, porque hasta hace poco se mantenía en pie una de Facundito Suárez Lastra... Y después jugábamos al rugby en el Parque Rivadavia, al lado de la escuela, con una botella de plástico de 2 litros.
Me pregunto que significó crecer con el menemismo. Todavía no lo tengo resuelto. Pero es algo que me gustaría tener más claro, ahora que me encuentro con pibes que tenían 12 años cuando fue el 2001, pibes para los que palabras como privatización o reforma del estado son casi intrauterinas, pibes y pibas que nacieron con un veintipico por ciento de desempleo. No sé, tiro algunas hipótesis. El menemismo fue nuestra entrada a una modernidad distorsionada: períferica pero conectada - Internet en el 95 de la mano de Javier Alvárez, thank you so much, en el gabinete de computación del CNBA - grasa pero al mango; liberal y represiva, nocturna y careta; una época donde los que nos asomábamos a la adolescencia teníamos una ciudad desconocida a nuestra disposición. Los años 90. Erámos chicos del Nacional con conciencia social y sabiámos que las cosas no iban a terminar bien, pero sin embargo participábamos plenamente de la época, con su embriaguez y su rapidez. Pero bué, estaban Nirvana, los Red Hot, Pearl Jam, Todos Tus Muertos, Palo, El Otro Yo. Qué tan malo podía ser lo que vendría. Me parece que soy de la quinta que vio el mundial 94.
En esa modernidad distorsionada, subdesarrollada, cocainómana, pasamos nuestros años felices. O no tanto, no romanticemos. Pero si la idea de generación tiene algún asidero -que tengo mis dudas-, haber crecido bajo esa configuración político-cultural va a tener una influencia que es aún dificil de medir. La generación que vio desmantelar el mito del ascenso social, la generación que creció bajo el cielo oscuro del desamparo, la generación que se formó en la tierra baldía de los indigentes y los viajes a Europa, la generación del pancho y la coca, del pancho y la merca, de los refugios fáciles, de la ley del valor de cambio.
Crecimos bajo el menemismo y todavía estamos intentando encontrar una salida. Al menos yo.